Una aclaración para empezar: hub domótico, concentrador, central domótica,…, todo es lo mismo. Incluso algunas marcas tienen una estación base que llaman bridge, que en cierta manera es lo mismo, pero sólo funcionan bien para esa marca en concreto.
Vamos al tema empezando con un ejemplo bien simple. Que no se me enfaden los ingenieros electrónicos de la sala.
Un sensor de movimiento, por sí solo, no hace nada. Sólo es un cambio de estado, te envía un “1” si detecta presencia y vuelve a “0” cuando no hay movimiento.
Pero, ¿qué hace el sensor con ese “1”?
Nada. Sólo sabe que algo se ha movido.
Ah! bueno, pues se lo envío a una bombilla inteligente para que se encienda.
¿Qué hace una bombilla inteligente con un “1” de un sensor?
Nada. No le he dicho que si recibe un “1” del sensor, se encienda.
Pues vaya inteligencia, dirás. Pues sí, ninguna inteligencia por parte de la bombilla.
La inteligencia de nuestro sistema domótico recae en el concentrador o hub domótico. Es este equipo que le dice a la bombilla que si recibe un “1” del sensor, cuando ya no hay luz natural, se encienda.
La bombilla es “inteligente” porque es capaz de interpretar las órdenes del hub domótico.
Algún técnico avanzado en la sala me dirá que es posible la comunicación entre dispositivos sin un hub. Cierto. Pero ya son configuraciones avanzadas y me vais a permitir que empiece por lo básico. ¿ok?
Está claro entonces que la función más importante del hub domótico es tener el control de los diferentes dispositivos que tengamos instalados por casa para decirles lo que tienen que hacer en cada momento.
Y dirás: Pero Jordi, yo no me quiero complicar la vida, si diciéndole a Alexa que me encienda la luz del salón ya quedo como un genio delante de mis hijos.
Ya! Puede ser, pero ¿cuánto te dura esa novedad de encender las luces con la voz?
Cuando han pasado unas semanas….¿te apetece siempre hablarle a Alexa o acabas antes dándole al interruptor?¿siempre está Alexa escuchando en tu casa?¿te acuerdas si se llamaba luz del salón, luz del comedor o luz del sofá? Luz o bombilla, ¿cómo era?
Con un hub domótico y varios dispositivos crearás automatizaciones que se ejecutarán sin que tú ni tu familia o compañeros de piso tengáis que hacer nada, sólo configurarlo.
Eso es domótica de verdad, …y es apasionante.
Sigamos con los concentradores domóticos. Te contaré ahora como diferenciarlos para que elijas el bueno, o el que se adapta mejor a ti.
Sistemas domóticos cerrados o abiertos
Ahora piensa como si fueras una marca que fabrica dispositivos para domótica.
Tienes dos opciones:
1.- Fabricas dispositivos abiertos a integrarse con hubs domóticos de otras marcas, preparados para trabajar con múltiples protocolos.
2.- Te creas tu propio ecosistema con tu propio concentrador y tus dispositivos, para forzar a tus compradores a que sigan completando su sistema domótico con tu marca.
Si eres una marca pequeña que sólo hace domótica, pues probablemente optes por la primera opción. Necesitas poder integrarte en cualquier sistema.
Si eres una marca de consumo reconocida, como pueda ser Samsung, Philips, Simon, Legrand, Ikea, Lidl,… estás más tentado a crear tu propio ecosistema porque ya tienes una base de usuarios que confían en tu marca.
El problema es que estas importantes marcas de consumo tienen un catálogo de productos muy básico. Luces, sensores, enchufes y poco más.
Y tú quieres más.
Y si quieres más, tienes que ir con ojo y tener claro lo que compras desde el principio.
Puedes comprar dispositivos de estas grandes marcas, pero no te compres sus hubs, bridges o concentradores (según la marca los llama de una manera u otra).
Si quieres construir un hogar inteligente con automatizaciones útiles y que te ayuden en el día a día, empieza por la base de un hub domótico abierto que te permita integrar diferentes marcas y tecnologías.
A partir del hub, empieza a elegir dispositivos, no al contrario.
Estos hubs abiertos tienen documentados todos los dispositivos de todas las marcas que se integran bien con ellos.
Sistemas domóticos locales o en la nube
¿Qué te gusta más, que tu casa dependa de una conexión externa para funcionar, o que la inteligencia de tu vivienda pueda trabajar sin conexión a internet?
Para ayudarte en la respuesta, te doy algunas pistas.
Si dependes de un sistema donde la inteligencia está en la nube, cuando tu operador tiene una incidencia y te deja sin conexión, tu sistema domótico deja de funcionar.
Estarás pensando que si me quedo sin internet en casa y el sistema domótico es local, tampoco te vas a poder conectar remotamente para ejecutar alguna acción.
Eso es cierto, pero tu sistema seguirá funcionando. Tus sensores seguirán detectando intrusos y las cámaras lo grabaran en local, tu jardín podrá seguir regándose, tus escenas para simular presencia en tu casa seguirán activándose, la calefacción se encenderá a la hora prevista, etc.
Eso no pasa si dependes de un servicio en la nube.
Evidentemente si tienes un sistema domótico muy completo habrá servicios que los estarás consultando desde a través de internet, como puede ser la información meteorológica, información de localización para saber si me estoy acercando a casa, las tarifas eléctricas para saber a qué hora es más barato consumir, etc., pero no estaremos hablando que el núcleo de tu domótica opera en la nube.
¿Y qué opción es más segura?
Ninguna es totalmente segura si hablamos de sistemas inalámbricos. Tú y yo no podemos vivir sin una conexión a Internet en casa, así que la seguridad absoluta no va a existir. En todos los casos hay que tomar precauciones.
Un hub domótico que trabaja en local no va a ser más seguro que un servicio en la nube.
Pero hay 2 aspectos que sí que a mí me hacen decidirme por operar en local.
Por un lado, si contrato el cerebro de mi domótica como servicio en la nube, el proveedor del servicio no me garantiza que el siguiente año cambie de estrategia y que la línea de domótica ya no le interesa. Si desaparece, mi sistema ya no sirve.
Por otro lado, en un servicio en la nube, todo mi comportamiento en casa será conocido por el proveedor del servicio. Y ya sabemos cómo de interesadas están las grandes compañías tecnológicas en nuestros datos.
Espero que ya lo tengas claro.
Sí, sí, el cerebro mejor que sea local.
¿Cuántos controladores domóticos necesito?
Te has comprado unas bombillas inteligentes Philips, una cerradura domótica Nuki y unos sensores zigbee de la marca Sonoff.
Quieres hacer que cuando te acerques a la puerta de tu casa se abra la cerradura inteligente y se encienda la luz del pasillo de entrada, y que cuando pases al salón, se encienda la segunda Philips Hue gracias al sensor de movimiento de Sonoff.
Pues en este escenario, si no tienes un hub domótico que sea capaz de centralizar todos tus dispositivos no vas a poder hacer que las luces hablen con la cerradura ni con el sensor.
Aunque tengas un bridge de cada marca, en este caso 3 bridges, no vas a poder lograr que haya comunicación entre ellos.
Es cierto que con zigbee 3.0 ha aumentado la compatibilidad entre marcas, pero aún consiguiendo enlazar los dispositivos con uno de los bridge, probablemente no consigas controlar todas las funcionalidades de los dispositivos de otras marcas, es decir, quizás puedes encender/apagar una bombilla inteligente, pero no le vas a poder cambiar el color o la intensidad.
-¿Y esto tiene solución?
Pues sí, puedes solucionarlo añadiendo un hub domótico independiente de las marcas más populares, que trabajan su software para poder integrarse con dispositivos de todo tipo.
En algunos casos no vas a poder prescindir del bridge, como te ocurrirá con Philips, pero sí que podrás integrar muchos otros dispositivos directamente sin bridge, como los casos de Sonoff o Nuki del ejemplo.
Si todavía no has comprado las luces, cerradura, sensores, etc., mi consejo es que primero elijas el hub domótico y luego mires en su documentación los dispositivos compatibles.
Los hubs domóticos más interesantes
Aquí el tema está en si te gusta cacharrear o si lo quieres todo fácil. Es un poco como Android y Apple.
En el modo “cacharreo” tendríamos los softwares open source, donde su ventaja es que, si alcanza cierto renombre, posee una comunidad detrás que evoluciona y mejora las funcionalidades cada día.
Este software lo puedes instalar en una Raspberry Pi y, ¡a funcionar! Aunque en Jeedom también tienes la opción de comprarlo con el hardware.
En este modo tampoco hay que ser ingeniero informático, pero si te manejas bien con un ordenador, quieres integrar diferentes protocolos (wifi, zigbee, zwave, enocean,…) o quieres extraer los datos de tu sistema para hacer un mejor análisis, te conviene esta solución.
Entre los sistemas open source encontrarás principalmente a Home Assistant y Jeedom.
Por el contrario, el modo “fácil” depende exclusivamente de la estrategia de una marca en concreto. Si mantienen una evolución constante, perfecto, pero si ese producto ya no les aporta beneficio y dejan de mantenerlo, tu sistema domótico irá quedando obsoleto con el paso de los años.
En estos sistemas tendrás a Fibaro, Eedomus, Zipato, SmartThings de Aeotec (antes de Samsung), los Alexa de Amazon que poseen el hub zigbee y muchos otros.
Te hablaré en detalle de cada hub domótico más adelante. Cada uno de ellos se merecen una buena explicación.
Resumen
La inteligencia de nuestro sistema domótico recae en el concentrador o hub domótico.
Si te quedas sin internet y tu sistema domótico es local, seguirá funcionando. Si su operativa se ejecuta en la nube no hay nada que hacer, sólo esperar a que internet vuelva.
Con bridges de las marcas de los dispositivos no podrás configurar escenas domóticas con dispositivos de varias marcas o tecnologías. Necesitas un hub domótico para definir toda la inteligencia domótica de tu hogar.
En el mercado te vas a encontrar hubs domóticos open source y hubs con un desarrollo cerrado. Si te gustan las curvas, vete a por el open source.
Sistemas domóticos cerrados o abiertos